Profesor Romario Garveth publica "El Primero"
Uno de los pasos más importantes en la vida de un niño es el de aprender a leer y escribir. Romario Garveth, profesor del Colegio Los Álamos, lo tiene muy claro. Por ello, luego de un tiempo de investigación y desarrollo, publicó «El Primero». Conoce más en esta entrevista.
¿Qué te motivó a escribir el libro?
La principal inspiración fue mi sobrina Megan, de seis años, quien está aprendiendo a leer en un país donde no se habla español. Al acompañar su proceso, me di cuenta de que muchos materiales actuales de iniciación a la lectura presentan textos muy breves, con pocas palabras u oraciones, y no siempre responden a las verdaderas necesidades del desarrollo lector de un niño.
Llama la atención que todo el libro esté en letra cursiva. ¿Hay algún motivo en especial?
Sí. La mayoría de libros para iniciar la lectura están en imprenta, y en muchas escuelas los niños aprenden a escribir en letra cursiva, lo que genera una desconexión entre lo que leen y lo que escriben. Por eso nació “El Primero”. Todo el libro está escrito en letra cursiva e incluye actividades que permiten practicar el trazado correcto de las letras mientras el niño lee. De esta manera, lectura y escritura se desarrollan de forma integrada.
¿A quién está dirigido principalmente este libro?
Está dirigido principalmente a niños de Primer grado de Primaria que están comenzando el aprendizaje de la lectura y la escritura. Sin embargo, también es una excelente herramienta para cualquier persona que desee aprender a leer en español, sin importar su edad.
¿Qué encuentra el público en este libro que no suele encontrar en otros materiales sobre lectoescritura?
Lo primero es el uso de la letra cursiva desde la primera página. Diversas investigaciones muestran que la escritura cursiva favorece la coordinación motora fina, fortalece la memoria visual de las palabras y contribuye al desarrollo de conexiones neuronales relacionadas con el aprendizaje. Además, el libro integra lectura y escritura en un mismo proceso. El niño no solo lee, sino que repasa, escribe, comprende y practica constantemente, convirtiéndose en un participante activo de su propio aprendizaje.
Sobre el proceso de lectoescritura en un niño
¿Cómo saber si un niño está desarrollando adecuadamente sus habilidades de lectoescritura?
Más allá de la velocidad con la que lee, un buen indicador es la confianza que demuestra. Un niño que progresa disfruta cada vez más de enfrentarse a nuevos textos, comprende lo que lee, reconoce palabras con mayor facilidad y se anima a escribir para comunicar sus ideas. Cuando leer deja de ser un esfuerzo y empieza a convertirse en una herramienta para descubrir el mundo, sabemos que el proceso está avanzando de manera adecuada.
¿Pueden convivir la tecnología y una buena enseñanza de la lectoescritura?
Claro que sí. La tecnología no debe reemplazar la lectura tradicional, sino potenciarla. Cuando se utiliza con un propósito pedagógico, puede enriquecer enormemente el aprendizaje mediante cuentos interactivos, audiocuentos, canciones, juegos educativos y aplicaciones que permiten practicar la lectura y la escritura. Por ejemplo, una tableta o un iPad puede convertirse en una excelente herramienta para leer textos, escribir historias, practicar el trazo de las letras y recibir retroalimentación inmediata.
Cuéntanos alguna experiencia sobre este tema.
En mi experiencia en el aula, mis alumnos de Primer grado están utilizando la plataforma Keynote para crear animaciones. Yo les enseñé a usarla y han estado practicando la creación de vídeos a partir de historias de emojis que “caminan” y cobran vida. Lo más sorprendente es que este tipo de actividades ha despertado aún más su interés por la lectura, ya que quieren leer para buscar emojis, darles sentido y acompañarlos con palabras. Lo importante es que la tecnología acompañe el proceso y nunca sustituya la interacción con los libros, el docente y la familia.
En los años que llevas de profesor, ¿qué te han enseñado tus propios niños sobre cómo aprenden?
Mis estudiantes me han enseñado que cada niño aprende a un ritmo diferente y que no existe un único camino para aprender a leer. He comprobado que los niños avanzan más cuando se sienten seguros, motivados y valorados por sus pequeños logros. También me han recordado que aprender puede ser un proceso lleno de curiosidad y alegría cuando el adulto respeta sus tiempos y convierte el error en una oportunidad para seguir creciendo.
¿Qué significa para ti, como profesor, enseñar a leer?
Enseñar a leer es regalar independencia. Un niño que lee descubre que puede aprender por sí mismo, comprender el mundo que lo rodea y desarrollar todo su potencial. La lectura abre puertas al conocimiento, fortalece la imaginación y le permite construir su propio futuro.
3 consejos para acompañar a los niños en el camino de la lectoescritura
1. Lean todos los días, aunque solo sean diez o quince minutos. La constancia tiene mucho más impacto que dedicar largas horas de vez en cuando.
2. Tengan paciencia y celebren cada pequeño avance. Comparar a un niño con otros solo genera inseguridad; cada uno tiene su propio ritmo de aprendizaje.Hagan de la lectura un momento agradable.
3. Conversen sobre los cuentos, permitan que el niño haga preguntas, escriba, dibuje y descubra que leer no es una obligación, sino una oportunidad para conocer, imaginar y disfrutar.
Romario Garveth Dávila es profesor de Primero de Primaria en el Colegio Los Álamos. Como docente y autor del libro “El Primero”, dedica su labor al desarrollo de materiales educativos innovadores que fortalecen la lectura, la escritura y la comunicación desde los primeros años de escolaridad. Su trabajo integra los aportes de la psicopedagogía, la educación inclusiva y la orientación familiar, con el propósito de brindar a cada niño oportunidades de aprendizaje significativas y acordes con sus necesidades.



